La Esperanza

Una Casita para Lola

Necesitábamos hablar con optimismo del futuro, mi esposa había sido diagnosticada con Cáncer de Seno, y las posibilidades de que no sobreviviera estaban latentes.
​Me empeñé en buscar un proyecto a largo plazo, algo que captara toda su atención y que nos diera un tema de conversación, más allá de las quimioterapias.
Esta pequeña casita fue la respuesta, su construcción duraría el mismo tiempo que su tratamiento y podríamos hacer planes pensando en el futuro.
Nuestro Tiny House nació de la esperanza.


Cáncer
Estábamos preparados para escuchar esa palabra, de alguna manera sabíamos que la biopsia era una simple formalidad. El doctor Karpoff supo hacer su trabajo, no la mencionó al principio ni al final de su explicación, la dijo como se dice una palabra cualquiera, la colocó de manera casual entre estadísticas y probabilidades; una palabra entre números.


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Karpoff había atendido a mil setecientas mujeres con cáncer de seno, mil setecientas veces había repetido aquella arenga en perfecta coreografía con su enfermera, que mostraba unas gráficas mientras él hablaba de porcentajes. Habló de supervivencia, de mastectomía, de quimioterapia y de la caída del cabello, habló con voz indefinida, sin dramas ni bromas, en un inglés coloquial y profesional al mismo tiempo, pero sobre todo habló sin parar, sin comas.

Entonces me di cuenta que solo me hablaba a mí, que mi esposa estaba sentada en la mesa de exámenes con la mirada perdida en un punto de la pared, tratando de ocultar sus pechos con la bata de hospital.

El doctor Karpoff había atendido a mil setecientas mujeres, sabía que ella solo había escuchado una palabra…

Cáncer.
El mes de octubre de 2014 fue especialmente difícil, pero lo enfrentamos unidos. Por eso decidimos raparnos todos la cabeza, para que Lola no fuera la única pelona de la casa.

Contra el Cáncer?
Buen humor