Un Año en Imágenes

Nuestros hijos ya levantaron vuelo, los dos están en la universidad, lejos de casa, y no tienen intensiones de volver. Nuestros trabajos son aburridos y mal pagados, ninguno de los dos sentimos estar abandonando una carrera profesional ni mucho menos.

Nada nos ata a nuestra casa, de hecho, no es nuestra casa porque es alquilada, entonces... Por qué no?

¿Dejarías todo para vivir en una casita de 130 piés cuadrados?
No se trata de renunciar a la comodidad de una casa grande, sino de reducir al mínimo los gastos y problemas que vienen con ella.

¿Cuánto gastamos en calefacción o aire acondicionado?  ¿Cuánto cuesta mantener una piscina? Una mansión nos roba tiempo y dinero al final de cada mes, y.. ¿Para qué? Para presumir con nuestros vecinos, que también gastan pequeñas fortunas en mantener sus casas.

Lola y yo estamos disfrutando este gran cambio en nuestras vidas, como una nueva aventura que nos rejuvenece y nos llena de entusiasmo.

Pero hay otro factor que muy pocas veces se menciona, y es la satisfacción de ir en contra de la corriente, ese "Me da la gana" que todos queremos gritar a pulmón, pero que siempre se nos queda atorado en la garganta.

Así que, como dicen los gringos... FUCK THE WORLD!!

En mi caso, todas las condiciones están creadas, primero que todo, porque mi esposa es la más entusiasmada con la idea, y sabe Dios cuantas buenas ideas se convirtieron en humo porque una esposa no estuvo de acuerdo.

Un Desayuno
como debe ser

Diseñamos esta taza para celebrar la inauguración de nuestro Tiny House, pero salió tan cara, que solo pudimos mandar a hacer una.

"La vida es lo que pasa, mientras estás ocupado haciendo otros planes"